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La Coctelera

Categoría: REFLEXIONES

16 Octubre 2009

AMOR Y PASIÓN LABORAL
¿Amas lo que haces?
¿Disfrutas de lo que haces?

Si has respondido negativamente, tenemos dos opciones:
a- tienes un problema de actitud y hagas lo que hagas, terminarás pasándola mal
b- Estás en el lugar incorrecto haciendo algo por inercia, pero totalmente alejado de aquello que te apasiona.

Esta reflexión está relacionada con el segundo caso; es un mensaje suplicante hacia aquellos que no se animan a desarrollar su verdadera vocación para que salgan del lugar equivocado. Estoy empecinado con este tema y disfruto con todos aquellos que se están animando a cambiar para jubilarse de su propio aburrimiento.
Hace poco tiempo leía una frase de Tom Peters que comparto totalmente:
"Si usted no se divierte con su trabajo, está en el trabajo equivocado".

En esta misma dirección opinan Charles Albert Poissant y Christian Godefoy:
"Sobre diez personas, ¿cuántas pueden jactarse de gustar realmente de su trabajo? Muy pocas. Pues, lamentablemente, la mayoría de la gente no ama lo que hace. Y lo más dramático es que están convencidos de que no pueden hacer nada, de que jamás podrán modificar su situación, en suma, de que el azar de la fortuna (o más bien de la mala fortuna) los ha condenado a una vida mediocre.
¿No le parece grave, incluso trágico, morirse sin haber hecho lo que le hubiera gustado hacer?

Considere una jornada común de su existencia. Trabaja usted ocho horas por día, en un trabajo que le desagrada, y duerme otras ocho horas diarias. Le quedan entonces ocho horas, ocho desdichadas horas que por lo general empleará en recuperarse y tratar de olvidar las frustraciones acumuladas durante la jornada. ¿Le parece que eso es vida? Sin duda, no. Y, no obstante, usted continúa con ella. Porque se cree obligado.
Esta concepción pasiva y fatalista es errónea.

Lo que le impide a la mayoría de la gente hacer lo que desea es que no creen que eso sea posible. Lo que esperan de la vida, el aburrimiento, la frustración, los obstáculos, los ingresos mediocres, ¡pues bien!, eso es lo que obtienen.
Como un hombre piensa, así es su vida".

Amigo, cambia tus expectativas. No estás para vegetar o sobrevivir. No te resignes a dejar de lado aquello que te gustaría hacer. Nunca progresarás del todo en alguna actividad donde tu corazón no puede estar involucrado. Sin esa chispa no puede haber energía o entusiasmo. Dios no te creó para que hagas cualquier cosa. Haz ESO que vienes dilatando. ¡Vamos! Quizá el cambio sea progresivo, de a poco. Pero, anímate amigo. Nos harás un bien a todos.

Dr. Gustavo Bedrossian

8 Julio 2009

CREO QUE ESTE ARTICULO MUEVE A LA REFLEXION SOBRE LOS VISIBLES Y LOS INVISIBLES...

18 Dic 2007
El "efecto Mateo"

Escrito por: akme el 18 Dic 2007 - URL Permanente

http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/akme/ninorico.jpgLlega la navidad, y con ella, la época más fructífera en cuanto a limpieza de conciencias se refiere. «-Sea bueno, buenísimo, durante estas vacaciones navideñas. Consuma todo lo consumible, pero no olvide que hay gente que no puede disfrutar de la misma manera». Y entonces, con el pago de un vale por 1 kg de alimentos para el tercer mundo, apadrinando un niño de un remoto país, entregando la ropa que no nos cabe en los armarios (ni en los cuerpos), y otras similares estrategias, quedamos limpios de conciencia por todo un año y vacunados contra lo que ya no es ni siquiera noticia.

«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, y se ausentó. El que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que había recibido dos ganó otros dos. El que había recibido uno se, cavó un hoyo en tierra y guardó el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor y ajusta cuentas. El que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco: "cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado". El de los dos talentos dijo: "dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado". El que había recibido un talento dijo: "sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y guardé en la tierra tu talento. Aquí tienes lo que es tuyo". Su señor le respondió: Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará». (Mateo 25, 14-30)

¡Ay Mateo, que te veo!

Hay un fenómeno sociológico, inicialmente aplicado al ámbito de la investigación científica, que se denomina efecto Mateo y que tiene como referencia al texto citado del evangelio. En síntesis, el efecto Mateo radica en el hecho de que los investigadores científicos ilustres cosechan más cumplidos que otros investigadores menos conocidos, por aportaciones equivalentes. De la misma forma, quienes han publicado anteriormente sus investigaciones, logran con mayor facilidad que revistas científicas de importancia publiquen sus trabajos. Se trata, dicen algunos, de un fenómeno de sobrevisibilidad de algunos que, inevitablemente, provoca un fenómeno paralelo de invisibilidad en otros.

¡Ay Mateo, que te veo!

Porque aquí se encuentra la aplicación del efecto Mateo en otros ámbitos en los que resulta palpable la desigualdad social. Miguel A. Santos, presenta un claro ejemplo en el entorno escolar:

«Una escuela que sale mejor evaluada adquiere prestigio social lo que hace que más alumnos acudan a ella. Esta escuela tiene posibilidades de hacer una mejor selección tanto de los alumnos como de los maestros y por lo tanto aumentar sus posibilidades objetivas de obtener mejores resultados en evaluaciones posteriores».

La sociedad en la que nos movemos, ya sea considerada a nivel global o local, genera un aumento de las desigualdades sociales en torno a este efecto Mateo. Socialmente se consolida una fragmentación del mercado laboral y un reparto desigual del trabajo entre la población, ante la existencia de un segmento de la misma con alta cualificación y otro segmento inferior con baja cualificación que sufre una gran inestabilidad laboral y una amenaza creciente de exclusión social.

Educativamente ocurre algo parecido: quien ha pasado más tiempo en las aulas tiene más oportunidades que otra que no ha podido seguir una trayectoria académica. De nuevo el efecto Mateo. Apliquemos el mismo efecto a lo que ocurre en este globalizado mundo, entre distintos países, y no nos sorprenderemos de ver a Mateo por todas partes.

«Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará»

¡Ay Mateo, que te veo!

8 Julio 2009

Una rana se preguntaba como podía alejarse del clima frío del invierno. Unos gansos le sugirieron que emigrara con ellos. Pero el problema era que la rana no sabía volar.

"Déjenmelo a mi -dijo la rana-. Tengo un cerebro esplendido".

Luego pidió a dos gansos que la ayudaran a recoger una cana fuerte, cada uno sosteniéndola por un extremo. La rana pensaba sujetarse a la cana con su boca.

A su debido tiempo, los gansos y la rana comenzaron su travesía.

Al poco rato pasaron por una pequeña ciudad, y los habitantes de allí salieron para ver el inusitado espectáculo.

Alguien pregunto: "¿A quien se le ocurrió tan brillante idea?"

Esto hizo que la rana se sintiera tan orgullosa y con tal sentido de importancia, que exclamo: "¡A mii iiii!"-desprendiéndose de la cana.

Su orgullo fue su ruina, porque al momento en que abrió la boca cayó al vacío, y murió.

Hay ocasiones en que la falta de humildad o el exceso de orgullo, pueden echar abajo los planes más excelentes.

Una de las más grandes enseñanzas de Jesús fue la humildad, bastante perdida en estos tiempos.

Dale gracias a Dios por tus éxitos, pero recuerda que TODO lo que tienes te lo ha dado Dios, quien nunca te olvida y siempre te espera.

Nunca te jactes de las cosas que tienes o sabes, pues otros saben de otras cosas que tú ni siquiera imaginas.

"Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de si mas alto que el que debe tener, sino mas bien piense de si mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado" (Romanos 12:3)